¿Cómo Unir A La Política Con La Cultura Y La Idiosincrasia?

Por Ericel Vásquez

Después del informe de gobierno, y ante las continuas quejas de todo el país por la situación por la que atraviesa, me viene la pregunta ¿qué es lo que puede hacer el gobierno ante todas estas quejas? Y ¿qué tan responsables somos nosotros mismos de la situación por la que atraviesa el país? Y al decir “nosotros mismos” me refiero a nuestra cultura y a nuestra idiosincrasia como mexicanos, además, de ¿qué queremos lograr, o con base en qué comparamos el grado de éxito que queremos alcanzar como sociedad? Sobre todo si ‘nunca’ hemos alcanzado un grado de desarrollo que nos sirva como referencia próxima en cuanto a nosotros mismos como nación.

         Luego entonces, ¿Qué se puede hacer para que los gobernantes puedan ‘dirigir’ un cambio real en el país? Personalmente yo votaría por un impulso a la educación y un programa a largo plazo; pero no una educación de ‘construir’ escuelas, dar computadoras, etc. Sino que recalcar los beneficios personales que se pueden alcanzar con la aplicación de lo aprendido, generar un interés en los niños hacia las actividades que hacen y realizan. El hecho de acercarlos al camino de la ciencia por medio de pequeños experimentos en donde vean la eficacia de sus propias tareas y cómo influyen sobre otras cosas. Esto genera un sentimiento de utilidad, de satisfacción personal que los motiva a hacer más cosas. Aunque también es importante preguntarse, ¿de dónde viene la motivación de los niños? Y bien sabemos que no sólo de la escuela, sino de los padres mismos y el ambiente circundante, si los padres no le ponen interés al niño y además tienen problemas, las reacciones emocionales de los niños y los miedos que enfrenten los harán distanciarse de las motivaciones personales para aprender. Así que, hay algo por resolver antes de que las escuelas implementen programas para el desarrollo del educando.

         Interés social. Conforme se fue estableciendo el estado mexicano como un país independiente, los diversos círculos de la sociedad fueron buscando las mejores formas para obtener los máximos beneficios para sí mismos, y eso es algo natural, puesto que los humanos buscamos mediante el principio del placer en un primer momento el alcance de las satisfacciones de nuestras necesidades, que, conforme vamos creciendo se van volviendo mas complejas, y llenas de simbolismos; todo eso nutre a la cultura. Y si bien, eso es parte de todos los seres humanos, algo que no lo es biológicamente dado, es el lugar en donde nacemos, o sea, algunos nacieron en un ambiente de ciudad, con una familia adinerada, otros, en el campo con una familia en donde no hay muchos recursos económicos; con base en eso se van formando criterios, y ahí si entra el trato de aquellos que ostentan el poder (económico) sobre aquellos que no lo tienen, porque sólo así se puede explicar que aquellos que tienen menos dinero hallan buscado la forma de obtenerlo por medio de la violencia o por una agresividad pasiva como lo son los reclamos que hacemos sobre nuestros gobernantes en espera que ellos resuelvan todos nuestros problemas. Así, nunca ha existido un interés social común, algo de esto ya había escrito en alguna otra ocasión. Así, ésta deuda que la clase política y de dirigentes tiene sobre el pueblo es algo que se viene arrastrando desde muchos años e incluso siglos atrás, y que seguimos fomentando con nuestros criterios como pueblo, así, nunca saldremos de ese círculo. Considero que es mejor reclamarle al gobierno porque no me deja pensar y llevar a cabo mis ideas que reclamarle porque no da trabajo ni da dinero para salvar mi pobreza.

         ¿Competencia? Hay una competencia de unos sobre otros, siempre por obtener más cosas de las que ya se tienen, muchos políticos tienen ese único interés más que el interés por la masa, y por lo tanto, aquellos que reclaman o delinquen, también hacen lo mismo, en resumen, todos seguimos jalando para nuestro propio beneficio, parece que aquellos que no están en nuestra ‘frecuencia social’ son nuestros enemigos, y eso genera mucho de nuestros problemas sociales, los bloqueos, manifestaciones, delincuencia, ineptitud gubernamental. Somos intolerantes ante los demás. Y mucho de eso tiene que ver con cómo transmitimos los valores de nuestra cultura, lo que demandamos como mexicanos, ciudadanos, personas e incluso, hasta hijos de dios. Analicemos pues, nuestros mensajes y nuestra forma de educar y convivir como padres, hermanos o amigos.

Publicado el septiembre 22, 2009 en Colaboraciones especiales. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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