Rumbo al bicentenario

Lleguemos vestidos de fiesta, con una verdadera identidad de Mexicano.

Por Daniel Fajardo

El momento actual de crisis que atraviesa nuestro país nos da la excusa para pensar varios aspectos que nos ayuden a superarla, así en televisión hemos visto varios planes de acción para levantar la situación económica, en otros medios se han comentado reformas políticas que puedan impulsar el desarrollo del país, pero quizás la pregunta exacta para poder mover y despertar a esta nación no sea una reforma superficial como la hemos visto desde hace más de 20 años, con promesas políticas que sólo obedecen a intereses partidistas sino, el verdadero enfoque de esta gran pregunta sea una que pocas veces se realiza, y que se da como un hecho la respuesta.

La pregunta a la que me refiero y me gustaría antes de seguir leyendo este material, se diera unos minutos para reflexionar tiene que ver con el sentido de este artículo, para usted ¿qué es ser mexicano?

No se si tenga el mismo proceso de las personas a las que he realizado esta pregunta pero, muchos de ellos no han sabido formular una respuesta en toda la extensión de la palabra, me hablan de las tradiciones, de la comida pero en si una definición como tal, nadie ha sido capaz de darla.

¿Estamos perdiendo nuestras tradiciones?

Talvez recordarán que en estas fechas se habla mucho de nuestras tradiciones y lo que nos hace ser mexicanos, en esta temporada, la cantaleta de las maestras en las escuelas nos hablan sobre que debemos poner una ofrenda porque debemos cuidar nuestras tradiciones, organizar una posada porque Santa Claus se está comiendo la tradición del niño Dios, nos hablan acerca de una situación irreal.

Desde que nací conozco a Santa Claus y el Halloween invade los supermercados, desde niño me he divertido con ambas tradiciones y creo los comentarios acerca de perder nuestras tradiciones ya son fuera de lugar.

El hecho es que estas tradiciones ya están más que mezcladas en nuestra cultura y ambas, representan el presente para el mexicano.

Yo creo el papel de este “sermón” debe enfocarse más en un futuro más real, los medios de comunicación han construido lo que podríamos llamar sólo en teoría una comunidad global, donde las barreras de los idiomas, la distancia y la economía se han roto para que hoy en día podamos relacionarnos con personas de otros países sin ningún problema.

A través de las redes sociales como Facebook, Twitter, hi5, msn, por citar las más populares, no importa sino no sé hablar el idioma de mi nuevo amigo (a) hindú, tailandés o americano, los íconos gestuales salen al paso y nos hacen el favor de decir aquello que queremos manifestar.

Si lo vemos de esta manera, en la actualidad Estados Unidos, como se cree erróneamente no es precisamente la principal fuente de influencia que ataque nuestra cultura, ¿cuántos de ustedes al leer este material han utilizado en su atuendo algo que tenga alguna simbología del medio oriente, norteamericano o europeo? La respuesta es obvia, la cultura contemporánea no tiene fronteras, es algo ya global.

El reto del mexicano en estos días, al mencionar en estas frases de cuidar nuestra cultura, más bien tendría que referirse a qué podemos aportar nosotros como país a esta cultura global. ¿En vez de sólo pensar en ser influenciados porque no hablar de influenciar a los demás?

Mexicanos ¿desde cuándo?

Las bases infundadas de los comentarios escolares acerca de que las “tradiciones” de Estados Unidos están entrando en nuestro país no tienen un motivo histórico en sí.

Si hablamos de la llegada de la cultura norteamericana a nuestro país podemos hablar de finales de la década de los 50 s, la televisión vino precisamente a ser esa punta de lanza que se clavara en el corazón de los mexicanos.

La llegada de la música (rock and roll) fue el primer elemento cultural “extranjero” que ingresó en nuestro país y que cambió la forma de ver el mundo.

Posteriormente el cine hizo su papel llenándonos de estereotipos y formas de estilo de vida para que finalmente nuestras culturas se unieran de muchas maneras, a través de los movimientos políticos de finales de los 60 y que ocurrieron simultáneamente en diversas partes del mundo.

Desde ahí se podría desechar la idea falsa de que en un futuro la ideología norteamericana estará en nuestros país, señores eso ya está desde hace más de 40 años.

Pero aunque estamos hablando de un fenómeno intercultural, éste es apenas el más reciente, hoy podemos ubicar el que estamos viviendo en la era digital pero si vamos más atrás podríamos ubicar por lo menos otros dos momentos.

Uno antes de la década de los 50 s, ubicado desde inicios de la revolución mexicana hasta los 50 s, momento en el que los mexicanos, gracias al Porfiriato, tuvimos un avance inspirado en tendencias 100% europeas.

Veamos nuestro propio palacio de gobierno en el zócalo poblano, podemos reconocer por lo menos 3 diseños, el español por la forma del castillo, romano por las columnas que conforman el lugar y un decorado francés.

Pero si vamos más atrás, digamos del México pre-revolucionario a la independencia, sufrimos una gran cantidad de invasiones de muchos países que nuevamente nos hicieron una mezcla de identidad múltiple y,  si vamos un pasito más atrás de la conquista a la independencia, podemos encontrar un México 100% español donde la principal idea era rechazar todo aquello que nos ayudará a recordar nuestras raíces, me refiero a la raza indígena.

La base del verdadero mexicano es previo a la independencia y la conquista, nos tenemos que ubicar en los habitantes nativos de este país, conformada por diversas etnias.

Un propósito, algo más allá de una solución de palabra irreal

Si nos basáramos en la idea de que la respuesta a lo que es ser mexicano está en nuestras raíces indígenas sería engañarnos, desde la conquista los españoles se encargaron de acabar con todo eso, el indígena en México no es, por el trato que le hemos dado, más que un artículo de decoración en nuestro país. Los necesitamos ahí desde un punto de vista estructural, donde para decir que somos un país tolerante, pues necesitamos a quien tolerar, y lo indígenas son ese elemento.

¿Por qué crees que nuestras pirámides son resguardadas con tanta seguridad?, pues porque si no es así, llegaríamos a destruirlas, pintarlas, etc. Y ¿por qué lo hacemos? Simplemente porque no nos identificamos con ello, no es algo que veamos como nuestro.

¿Cuántos de nosotros cuidamos lo que nosotros hemos logrado?, desde comprar una ropa, un auto, etc. Lo cuidamos porque es nuestro ¿pasa esto con los indígenas? 

Mi idea es algo más real, la respuesta a ¿qué es ser mexicano? Debe llenar la expectativa de esta generación, el mexicano que vive ya sin raíces indígenas, que ha crecido dentro de una era tecnológica y que además tiene una visión mucho más global.

¿Cómo podemos cuidar y comprometernos con nuestro país sino sabemos lo que es ser mexicano?, el primer paso debe iniciar por ahí, México hoy necesita de gente que se comprometa con su país, que no sólo seamos palabras y formas, folclor y baile sin ningún sustento.

Nuestro principal problema es que el proceso cultural que hemos vivido por siglos nos ha quitado nuestra identidad, nos ha enseñado a ser dependientes de otras instancias y echarle la culpa de nuestras desgracias a los demás.

¿Tenemos un mal sistema de gobierno?, ese sistema es vigente porque tenemos el sistema que nos merecemos, la democracia somos todos, los gobernadores son servidores públicos, pero hoy los mexicanos entendemos la democracia como echarle la bolita al presidente y criticarlo porque no nos va bien.

¿Cuántas personas nos involucramos desde nuestro papel de ciudadanos en la política?, ¿cuántos están dispuestos a conformar organismos civiles que vayan a ver el trabajo de Diputados y Senadores?, pasarles lista para ver que lleguen a trabajar, ¡ver cuántas iniciativas presentan!

La respuesta que debemos formularnos previo a este bicentenario de nuestro país tiene que ver con la responsabilidad de nosotros, definamos ¡qué es ser mexicano!, pero hagámoslo con convicción y compromiso, vayamos a conocer nuestra ciudad, nuestro país, probemos nuestra comida, vivamos la tradiciones, pero no pensando en que se van acabar, hagámoslo pensando en que en esta era global, nuestra generación tiene la responsabilidad de dirigir el México del futuro y que en nuestras manos tenemos el poder de decirle al mundo que es ser mexicano, una definición que sea única en todo el mundo y nos defina como lo que somos, un gran país.

Una forma de hacerlo, haz una lista de propósitos, así como los de año nuevo, pero esta vez enfócalo en actividades que te ayuden a conocer lo que es el México que vives, tómate este año para hacerlo y para el próximo mes patrio, si muchos mexicanos lo hacemos, estoy seguro que podremos darle el mejor regalo a nuestro país, una definición de lo que somos, directa de nuestros corazones y nuestra realidad, y si se da de esta manera, tendremos porque festejar una independencia, y por supuesto una libertad.

Publicado el septiembre 21, 2009 en Ojo Crítico. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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