Seamos una marca

Sin duda una de las noticias más impactantes del año fue la muerte del rey del Pop, Michael Jackson,  y como todo fenómeno mediático, cuando ocurren eventos como éste, una gran cantidad de información se genera pero siempre, la historia y los resultados serán el mejor juez en el tiempo.

Y aunque siempre habrá polémica en este tema lo que es indiscutible es que la humanidad perdió a un gran músico pero sobre todo, a un gran artista.

Cuando hablamos de nuevos conceptos en marketing, la marca resulta uno de los más ambiciosos para las empresas las cuales, muchas veces invierten millones de dólares para poder conseguir esta etiqueta y conseguir lo que pocas empresas como Coca-Cola, han conseguido y entonces sí, lejos de la guerra del posicionamiento que ahora queda en un segundo término, apuntar sus esfuerzos hacia otro punto.

Regresando al aspecto un poco más humano, Michael Jackson fue un artista en toda la extensión de la palabra, una persona que supo ponerle un sello muy especial a las cosas que hacía, perfeccionar su propio estilo hasta convertirlo en único y así llegar a producir arte.

¿Podrá existir otro Michael Jackson? Quizás algún día alguien más con una popularidad similar pero como él, nadie.

Con esta introducción los invito a la reflexión de hoy, se nos habla mucho en la universidad y a veces en la charla entre colegas que una de las estrategias para sostener un empleo es precisamente hacernos imprescindibles pero yo diría que eso no es suficiente, sino que debemos ir por más.

El ser imprescindible es una estrategia interesante, requiere dedicación, puntualidad, esfuerzo e imagen, pero aun así no estamos ajenos a que otra persona pueda desbancarnos por una mejor preparación o por habilidades que se valoren más para mi puesto.

El ser imprescindible es lo mismo que el posicionamiento, una constante lucha por mantenerse en un puesto, ¿y qué hay de convertirnos en una marca?, ¿nuestro trabajo lo puede ser?, ¿qué beneficios puedo obtener de ello?

Una marca por lo general es buscada, digamos que en tu trabajo tuvieras un sello tan especial y único que la gente fuera quien te buscara a ti, ¿es posible? ¡claro que sí!

La idea y siguiendo la línea de un contenido anterior donde hablaba del concepto del arte, nosotros debemos concentrarnos en mejorar cada vez más nuestro trabajo.

Cuando hablamos de medios de comunicación recordemos que tenemos la fortuna de poder llegar a un gran número de personas y que nuestro trabajo sea visto y valorado por una gran audiencia, nosotros decidimos si queremos mostrar un trabajo cumplidor y eficiente o en verdad, empezar a construirnos como una marca, algo que la gente busque, algo que se reconozca por su originalidad pero sobre todo, algo que trascienda en el tiempo y que después de muchos años incluso pueda marcar una época o una tendencia.

Todo depende de nosotros, tuvimos hace algunos días el ejemplo de una persona que lo consiguió al grado de convertirse en leyenda, y como él, otros músicos, escritores, poetas, periodistas, chefs, arquitectos y más han trascendido y han podido convertirse en un fenómeno similar. ¿Qué tienen ellos de diferente a nosotros? Todo comienza con una hoja de papel en blanco y un sueño-meta que conseguir.

Publicado el julio 13, 2009 en Ojo Crítico. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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