LA CULTURA DE LOS COMENTARISTAS Y EL FÚTBOL

Las opiniones vertidas sobre el fútbol están fuertemente influidas por la subjetividad de aquellos que lo narran y lo comentan, si hiciéramos el experimento de ver los partidos sin audio de por medio, podríamos tener un juicio más personal; si alguna vez jugamos fútbol sabremos que algunas cosas son fáciles o difíciles, y si además hemos sentido la presión en un juego y cómo afecta nuestro rendimiento pudiéramos comprender más el accionar de nuestro equipo favorito, por lo contrario, aquellos que nunca han estado en alguna situación de competencia poco sabrán de lo que se vive ahí en la cancha. Como sea, podemos sacar una conclusión del juego.

Pero, qué pasa cuando escuchamos a aquellos que comentan el juego, ellos están haciendo un trabajo, uno de sus principales objetivos es entretener, por lo tanto, dicen toda clase de juegos de palabras y neologismos para hacer que el fanático se divierta mientras ve televisión, y sus comentarios, muchas veces están influidos por sus propios prejuicios del deporte, por algunos ideales que tienen y en otros casos por sus sentimientos de frustración con algún tipo de complejo de inferioridad que los hace verter comentarios ácidos y poco objetivos; esto se ve sobre todo en los juegos de la selección de México. La pregunta es, ¿qué porcentaje de nuestro juicio hacia el fútbol soccer está influido por los comentarios de los que lo narran?

Si nos ponemos a pensar, ellos tienen ciertos parámetros que tienen una base en la perfección o en la técnica de jugadores sobresalientes, los cuales podríamos cuantificarlos en menos de 30 en todo el mundo. Así, las críticas vertidas hacia los jugadores de fútbol mexicano son bastante duras, porque los nuestros no alcanzan esas cualidades profesionales, luego entonces, toda la frustración vertida por no verlos alcanzar lo que en la fantasía quisiéramos se transforma en ira, y de ahí, toda una ola global de juicios sobre nuestro fútbol, los cuales reflejan enojo y decepción; y al fin un desgaste emocional que no viviéramos si valoráramos de manera más precisa y real los alcances del fútbol profesional.

Las televisoras ganan o pierden, y el fútbol es un producto a vender, por lo tanto se mueven muchos intereses a través de ese medio, incluso, podemos ver que en televisión azteca ya ni siquiera le dicen al equipo “selección mexicana” sino “selección azteca”, así, es básicamente algo a vender, y en ocasiones llegando a un grado de “patrioterísmo” que trata de enajenar así como lo hace el comercial de cualquier producto a los consumidores, logrando en parte su objetivo.

Los mensajes que vierten los medios masivos son poderosos, contando con un grado de manipulación; el reto en nuestro contexto (mexicano) está en poder separar las satisfacciones que un momento de relajación y entretenimiento nos da, con los juicios que tenemos acerca de nuestra realidad, si logramos eso, podemos mejorar como sociedad, y de eso también podríamos hacer un análisis acerca de la política, la cultura y la idiosincracia.

Publicado el junio 22, 2009 en Colaboraciones especiales. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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