El día siguiente

por Mario Rafael Alvarado Luna

No hubo huapango… los mariachis callaron… retumbó en su centro la tierra… con sangre se regó la campiña, de concreto, morelense… Hijos de la misma tierra sin más culpa que coincidir con la mala hora, 8 personas según versión oficial dejaron de existir, y la noche del grito gritaron de todo menos viva México, y en la resaca los que mandan, los que pueden, se curan en salud, lanzan los discursos de siempre, denuncian a los culpables de siempre, prometen las medidas de siempre.

Nunca pasa nada más que lo que pasa, y sólo es importante cuando pasa en uno, jamás cuando pasa en la periferia, de lejos, en la tele, cuando sólo es noticia, estadística, cuando miramos de soslayo, opinamos a la distancia, hacemos pasar la página del periódico… Y recitamos indignación, de dientes para afuera, porque es muy simple cuando estamos a dos pasos del refrigerador, de la pantalla plana, del estéreo, del coche a la puerta.

La gravedad del hecho, así como sus secuelas, van más allá, tienen que analizarse sin, una vez más caer en el terror, en la psicosis, en la histeria colectiva, sin embargo tómense en cuenta estos hechos: Felipe Calderón es Michoacano, Leonel Godoy es el gobernador del Estado Purépecha, de extracción perredista (que por estos tiempos siempre tienen la culpa de cualquier mal, y son los revoltosos, la chusma, la palomilla, los antiprogresistas, la sarna, la peste, los porros, los rebeldes y cualquier des-calificativo más que pueda ocurrírsenos), sin embargo el último arriba mencionado es continuamente cuestionado por tender redes con el representante del ejecutivo federal, situación que lo confronta con su denominación de origen… vamos más allá, durante este magno puente la estabilidad económica mundial se resquebrajó debido a la quiebra de instituciones bancarias y de seguros norteamericanas… Y el Peje gritó en una de las tres pistas del circo que se instaló en el zócalo del Distrito… Y las mantas por todo el País con mensajes de los Zetas… Y la guerra contra el Narco… Y el afán de tener pan con circo y más circo con pan en los medios… Terrorismo político, personas ajenas que sufren todos los días por las mismas causas, círculos viciosos que se fomentan, ninguna luz que nos acerque siquiera al anhelado círculo virtuoso… pagan los platos rotos.

Y estar en los zapatos de quienes llegan al poder, que por más que lo intenten han arribado al trono inundados hasta el cuello por compromisos, por promesas, hacia quienes los depositaron ahí… mejor no.

¿Qué nos queda? Guardar el dinero en el colchón? ¿No salir a la calle? ¿Guardar a nuestras mujeres en el clóset, previamente equipadas con cinturones de castidad? ¿Huir del país? ¿Comprar armas para proteger lo nuestro?

Hacia dónde, hacia dónde hacerse, cómo empezar a empezar… Funcionarios de gobierno prometen mejoras en la seguridad social, establecen plazos de vencimiento, como si por arte de magia, luego de tantos o cuántos días, despertáramos una mañana para comprobar que el país es casi una calca de aquellos relatados en los cuentos de hadas… Ni siquiera son capaces de mantenerse en el frente de batalla, se van ante su negligencia, su corrupción, su incapacidad para cumplir lo prometido, luego de dimensionar la monstruosidad de la tarea que implica objetivamente culminar una obra como la declarada…

Esta realidad poco a poco nos va alcanzando… y no es amenaza ni alarma. Es una reflexión para permanecer preparados. Para saber que puede ser cualquiera. Para permanecer alertas, tomar precauciones, apoyar firmes los pies en la tierra, establecer mecanismos, acuerdos, planes estratégicos a nivel personal, familiar, vecinal, de cómo proceder frente a todas esas batallas en el desierto, esas que suponemos sólo ocurren en la ficción, o a otros, a los ajenos… que no habrán de ocurrirnos a nosotros.

No es posible vivir con miedo, ya lo dijo el Che Guevara, “prefiero morir de pie a vivir arrodillado”.

¿Cuánto vale nuestra dignidad? ¿Existe aún nuestra humanidad? ¿Hasta dónde defenderla? ¿Hasta dónde llegar por seguir sobreviviendo o sobremuriendo esta existencia?

Sólo comentarios. Sólo para no fingir demencia.

Publicado el junio 14, 2009 en Colaboraciones especiales. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

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    Dolly

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