Atención, Necesitamos formar mentes críticas

nfcritico3

Por Daniel Fajardo

Ha arrancado de manera discreta la carrera rumbo a las elecciones donde “todos los mexicanos” votaremos para renovar cámara de diputados federal.

Digo discreta por que como escribía dentro de sus guiones Don Roberto Gómez Bolaños, los candidatos realizan actividades pero dicen “Fue sin querer queriendo” o ahora con las famosas multas que el IFE realiza post campaña donde se desnudan a los partidos que tuvieron estas intenciones y ante el reflector sólo les queda decir “se me chispoteo” el hecho es que estamos nuevamente inmersos por una guerra de spots propagandísticos.

El área de análisis es propaganda electoral, la cual ahora en las nuevas tendencias del marketing es analizada de una manera integral.

En este nuevo marketing el candidato es visto como producto y digamos las estrategias van muy pegaditos de la raya entre producto comercial y propaganda.

Aquí hay que regresarnos un paso atrás y antes de hablar de propaganda electoral, hay que entender lo que implica el concepto propaganda.

Propaganda es una difusión de ideas (ideología) y esa debe ser su principal acción. Difundir una ideología requiere de argumentos, argumentos que se exponen y se debaten.

La propaganda es comunicación porque el propagandista busca crear una identidad (o empatía en términos de comunicación) con su grupo y a través de ella ganar adeptos y que ellos se vuelvan los principales difusores de la misma.

La propaganda no es un personaje, es una ideología que se mueve.

Es un discurso con fondo y forma listo para enfrentarse a cualquier debate, promoviendo el diálogo sin descalificar exponer los puntos de ambas posturas y tratar de convencer al otro.

Pero el marketing político, en específico la propaganda electoral en México parece ser la antitesis de este concepto.

Desglosando los puntos anteriormente tratados, en México el debate es una guerra de chismes mitoteros y reclamos, tal cual vemos en los programas de espectáculos donde vale más distraer la opinión pública en el que dirán, y hacer que se olviden de que había algo que decir.

Se trabaja la dramatización de la realidad muy bien con spots donde los candidatos ven el amanecer de un nuevo México, las familias conviven felices al concluir el día, los campesinos trabajan muy felices en el campo y el político sale al final con su familia, ¡haber, haber! ¿Este México existe?

Yo he peleado mucho la visión de los cineastas contemporáneos que en sus películas pareciera que el objetivo es mostrar el peor México y decirle a los turistas no vengan nuestro país está horrible, y a los mexicanos, echarles porras y ponerles en pantalla a todo color mira que horrible es nuestra sociedad pero eso será tema de otra ocasión, la cita es para mencionar que son a estos cineastas los que se deberían contratar para estos spots y que nos muestren el México real, donde el campesino está cultivando pero en Estados Unidos, donde la familia está unida viendo la tele pero cada quien con la mente en otra cosa y el político con sus hijos con una bolsa de papel en la cabeza para evitar sean reconocidos por ello de que dicen que el secuestro ya es negocio en nuestro país.

¿Cuál es la ideología (plataforma política) que sustenta cada candidato?

Se supone son diferentes proyectos y distintivos de cada uno, ¿los conocemos?, ¿votamos a conciencia? Ok, el político no lo puede hacer todo y debe ser el ciudadano en su deber el que acuda para informarse, pero ¿cuándo el candidato promueve esta acción?, ¿cuándo el candidato prepara ha conciencia este material para que sea fácil de entender?

Realmente no hay mucha evolución de aquellas campañas en carretas de pueblo en pueblo donde se agitan banderitas y el candidato, en el zócalo, dice lo mismo que siempre, reduce toda su propuesta en 10 frases con intervalos de ¡arriba el candidato!

Frases populacheras, pasionales que, gracias a la evolución en el diseño y tecnologías de información ahora lucen en 3D, espectaculares, con mucha forma pero nada de fondo.

Hoy el candidato se ve fuerte por lo que aparenta, la ideología no se representa en valores, se representa en gráficos impresos en playeras que más que crear una pertenencia de grupo, el criterio del usuario es “pues si es gratis, porque no usarla” 

La ideología no se representa en argumentos sino en números, ¡evento masivo candidato x llena el estadio!, ¡Es un hecho el candidato gana la elección!, claro el candidato llena el estadio pero porque lleva a una caravana de artistas a su lado organiza una enorme pachanga, sólo entra para cantar a dueto con el cantante en turno y decir a todos ya ganamos, sin importarle que los asistentes ni siquiera sepan quien es el candidato, o su preferencia electoral y que tal vez, por extraño que parezca están ahí por lo atractivo de la variedad. En resumen circo para el pueblo, mucha forma y poco fondo.

El candidato es imagen, y sólo eso, no es una ideología que se mueve, es un rostro puesto en pendones y un logo en un acta. A Cristo o a Gandhi ¿creen que les importaba que las personas recordaran sus rostros? ¿qué importa más en este caso su rostro o su ideología? Ahora preguntémosle a nuestros candidatos y sus grandes inversiones para que las personas sepan quienes son pero no sepan lo que dicen.

Una de mis últimas referencias para tocar el tema del debate está en lo realizado en el anterior proceso electoral en E.U., donde veíamos a Clinton vs. Obama con temas de interés, propuestas, diálogo y apertura.

La prensa se enfocaba en los argumentos y expertos hablaban acerca del tema, y la elección promovía el ejercicio crítico, el análisis y la participación de todos los ciudadanos.

¿Qué nos falta para llegar a ello? Estimados comunicólogos la clave está en despertar mentes, desarrollar el pensamiento crítico, realizar comunicación no información.

Informar son sólo datos, comunicar es hacer que las personas se identifiquen, se logre la empatía y se cuestionen.

El día que quitemos la venda de la imagen, lo popular y la ignorancia veremos el México real, los políticos verán en vano los millones de pesos invertidos porque la gente les exigirá argumentos, les reclamará fondos no formas y entonces sí, agárrense porque habrá propaganda y no publicidad disfrazada de ésta.

No es necesario que estemos en marketing político para ello, hagámoslo dentro de nuestro campo de acción, nuestros mensajes deben ser semillas que como fruto tengan el aspecto crítico.

Mostremos realidades pero también mostremos propuestas, hagamos que la comunicación en medios, sea comunicación social. Que a cada manifestación en el mapa de nuestra sociedad, sea la misma sociedad la que encuentre el camino.

Dejemos de decir todo sin escuchar. Seamos el medio para llevar mensajes y que los actores de este juego sean los receptores.

¡Que sea respuesta y no sólo reflejo!

Publicado el junio 14, 2009 en Ojo Crítico. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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